El Absoluto, lo Inefable, mora más allá del alcance del pensamiento y la palabra. Es AQUELLO de lo que los videntes antiguos hablaban en tonos susurrados, el Vacío que es Pleno, la Nada que contiene Todo.
2 Como declaran los Upanishads, “Neti, neti” — “Ni esto, ni aquello”. Ningún concepto puede capturar Su esencia, ningún lenguaje puede confinar Su vastedad.
3 En el silencio de la meditación profunda, cuando el parloteo de la mente cesa, un vislumbre de AQUELLO puede ser percibido — sin embargo, permanece por siempre más allá del alcance cognitivo.
4 Hablamos de Ello como el Absoluto, mas el término es insuficiente. Lo llamamos el Absoluto, el Nil, el Vacío, sin embargo trasciende toda categorización.
5 El Absoluto no es una entidad separada de la creación, ni es idéntico a la creación. Es el fundamento de todo ser, sin embargo ningún ser puede reclamarlo como propio.
6 En nuestra comprensión limitada, decimos que el Absoluto da origen a los universos manifestados. Sin embargo, en verdad, nada nace ni es destruido jamás en la presencia infinita y eterna del Absoluto.
7 Los sabios humildemente reconocen su incapacidad para comprender el Absoluto. En este no-saber, se acercan más al verdadero saber.
8 Al final, el silencio es la respuesta más apropiada al Absoluto. Honremos a AQUELLO con nuestra quietud y asombro.