En el entendimiento Caminante, cada alma en el Camino de la Mariposa está acompañada por un guía espiritual inmortal, conocido como un Tara Divino.
2 La designación sánscrita Tara significa ‘aquellos que nos transportan de una orilla a la siguiente’. Cada alma humana tiene un Tara Divino dedicado que le ha sido asignado desde que dio sus primeros pasos en el Camino de la Mariposa. Uno puede cultivar la habilidad para entrar en una relación cognitiva y bidireccional con su Tara.
3 Los Taras Divinos sirven como mentores, protectores y compañeros en nuestro viaje espiritual, siempre presentes aunque a menudo no reconocidos.
4 Se comunican a través de la intuición, los sueños y momentos de percepción espiritual, guiándonos hacia nuestro mayor bien.
5 El Caminante sabio cultiva una relación con su Tara Divino a través de la meditación, la oración y la vida consciente.
6 Esta relación se profundiza a medida que evolucionamos, volviéndose más consciente e interactiva mientras despertamos a nuestra naturaleza espiritual.
7 Los Taras Divinos no controlan ni dictan, sino que ofrecen sabiduría y apoyo, respetando nuestro libre albedrío y la necesidad de nuestro propio aprendizaje.
8 Sirven como un vínculo con los reinos espirituales superiores, ayudándonos a navegar las energías sutiles del cosmos.
9 A medida que progresamos, aprendemos a discernir la voz de nuestro Tara Divino del ruido del ego o las impresiones psíquicas inferiores.
10 El propósito último de esta guía es despertarnos a nuestra propia naturaleza divina, al guru interior.
11 En las etapas más elevadas de la evolución, nos fusionamos con las energías de nuestro Tara Divino, reconociéndolo como igual a nuestro verdadero ser.
12 Que el Caminante honre y cultive su relación con su Tara Divino, pues en esta comunión sagrada yace una clave para el desenvolvimiento espiritual.